La Verdad

lunes, 30 de noviembre de 2009

Fernández afirma brecha digital y tecnológica entre países ricos y pobres

ESTORIL, Portugal.- El presidente Leonel Fernández denunció la profunda brecha digital y tecnológica que persiste en los pueblos de América Latina, en comparación con las grandes economías, “lo que podría constituirse en una nueva fuente de ensanchamiento de los niveles de desigualdad económica, social, política y cultural”. En lugar de sentirnos derrotados -advirtió Fernández a los mandatarios que participan en la XIX Cumbre Iberoamericana- lo que habría que hacer es cambiar de actitud y de mentalidad, convirtiendo eso que hoy se denomina como brecha digital en una oportunidad para el desarrollo de nuestras naciones.

Fernández dijo que a pesar de que el nivel de acceso a las tecnologías de la información y la comunicación en América Latina y del Caribe se encuentra muy por debajo del nivel alcanzado por las economías desarrolladas, en lugar de considerar que no existen perspectivas para superar la situación actual, hay que priorizar la formación de recursos humanos.

Al intervenir en la primera sesión de la XIX Cumbre Iberoamericana, alrededor de la una de la tarde, hora local, el Jefe de Estado dominicano refirió que por el mismo nivel de desarrollo científico y tecnológico acumulado, y su uso cada vez más amplio, por vez primera en la historia de la humanidad se dispone de instrumentos al alcance de los ciudadanos para producir verdaderos cambios cualitativos.

Con el objetivo de fomentar la formación de recursos humanos, dijo, se hace imprescindible fomentar políticas de cooperación e intercambio entre universidades y centros de investigación que hagan posible una transferencia de tecnologías y conocimientos.

“También es de vital importancia que a nivel nacional se diseñen y apliquen nuevos modelos de desarrollo económico y social, fundamentados en el uso intensivo de la ciencia, la tecnología y la innovación”, sugirió Fernández.

Para el Mandatario dominicano, este nuevo modelo económico debe tener como meta mejorar la competitividad de “nuestras economías”, procurando una mejor inserción en los mercados internacionales sobre la base de mayor generación de valor en la cadena global de producción y comercialización.

Consideró que para alcanzar ese objetivo, es necesario pasar de un modelo de trabajo intensivo hacia un modelo de capital intensivo, con un fuerte componente tecnológico e innovador, generado sobre la base de una asociación estrecha entre el sector público, las universidades y el sector empresarial.

“Una mayor cooperación e intercambio de conocimientos y experiencias entre las naciones que conformamos el mundo iberoamericano, en el marco del Programa Iberoamérica Innova, anunciado en el marco de esta cumbre, puede ser de gran utilidad en identificar fuentes de financiación, redes científicas y organizaciones empresariales dispuestas a emprender los cambios necesarios”, afirmó.

Advirtió que la única revolución posible en el siglo XXl es la revolución del conocimiento, la cual ha de conducirnos, por vez primera, hacia una verdadera reducción de la pobreza, disminución de las desigualdades, sostenibilidad del medio ambiente, desarrollo de nuevos talentos, fomento del arte y la cultura y la promoción de la prosperidad, de la paz y el bienestar social.

RETOS QUE ENCARAR

Fernández reconoció que a pesar de la importancia de todo el desarrollo tecnológico alcanzado por los países desarrollados, resulta alarmante constatar las desigualdades que existen entre nuestros pueblos, en comparación con esos altos niveles de otros países.

Sostuvo que en lo que se refiere a indicadores tan fundamentales como inversión en investigación y desarrollo, el número de científicos con respecto a la población, el registro de patentes y la calidad de las universidades, el rezago que experimentamos es preocupante.

Refirió que según los datos del Instituto de Estadística de la UNESCO, mientras los Estados Unidos, Japón y la Unión Europea representan cerca del 70 por ciento de la inversión global en investigación y desarrollo, en América Latina la inversión es prácticamente nula.

“Brasil, que es el mayor inversor, sólo lo hace en una proporción de 1 por ciento del PIB; Chile con un 0.7 por ciento y Argentina y México, con un O.5 por ciento.

Recordó que para el año 2007 había un mil 063 investigadores por cada millón de habitantes en el mundo, la mayoría de ellos concentrados en Asia, Estados Unidos y Europa, mientras en nuestra región los países con mayores niveles de representación son Brasil, con 625 investigadores por cada millón de habitantes, y México, con 464.

“En lo que se refiere al registro de patentes, afirmó, la diferencia entre el mundo desarrollado y el mundo en vías de desarrollo es de una proporción de l00 a 1. Agregó que en lo relativo a la calidad de las instituciones de educación superior en el ranking de universidades, que se hace a nivel global, en las primeras mil consideradas, no aparece una sola de América Latina.

Esa diferencia sirve para indicar que hay una verdadera y profunda brecha científica y tecnológica entre nuestros pueblos, precisó Fernández.

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