La Verdad

miércoles, 30 de junio de 2010

Familia joven muerto por PN exige justicia

Los restos del estudiante de Derecho Abraham Ramos Morel, de 23 años, asesinado por una patrulla policial la madrugada del domingo, fueron sepultados ayer en el cementerio de Cristo Rey.

Allí, su padre, Silvestre Ramos, adolorido, proclamó que haría justicia con sus propias manos, si no son castigados severamente sus ejecutores.

La novia del estudiante de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Génesis Altagracia Martínez, de 16 años, vio, sentada sobre un panteón próximo, cómo los restos de su amado eran sepultados, entre el llanto de sus padres, amigos y vecinos del ensanche Luperón.

El llanto la ahogaba cuando narraba el momento en que los agentes balearon a su novio, que murió en sus brazos.

“Al carro le explotaron una goma y siguieron disparando. Esos policías son dos delincuentes, dos viciosos”, dijo la joven.

Los vecinos y amigos de Abraham lo definieron como una persona ejemplar y muy apreciado en el ensanche Luperón, incluso un vecino llegó a decir: “Ese casi era un santo”. Dejó en la orfandad a una niña de dos años.

El inconsolable padre se preguntaba si su hijo valía cinco mil pesos, la parte de la fianza que deberá pagar el raso Elvis Vinicio Montero Jiménez, uno de los miembros de la patrulla que ejecutó al joven.

Los agentes de la Policía que mataron al muchacho fueron el cabo Carlos Manuel Martínez Germán y el raso Elvis Montero Jiménez. Al cabo se le impusieron tres meses de prisión preventiva y al raso una garantía económica de RD$75,000.

El raso Montero Jiménez responsabilizó de la ejecución al cabo Martínez Germán, de quien afirmó que disparó a pesar de que escuchó que el estrudiante le voceó que se estacionaría más adelante, en un lugar claro. Esta versión fue dada por el abogado del raso, Fausto Montero Recio, puesto que ninguno de los dos acusados abrió la boca en el tribunal que le conoció la coerción. El expediente señala que la actitud del joven fue lo que al parecer “molestó a la patrulla”.

El pastor Porfirio Paulino, se fundamentó en un versículo del Eclesiatés para referirse a la muerte y recalcó que hay que pedirle ayuda a Dios en un momento tan difícil.

Mientras el tío, Jesús Ramos, quien habló ante la tumba, dijo que espera que contra los policías sea aplicada la pena correspondiente, aunque manifestó que sabe que la justicia está corrompida.

Rechazo a jefe PN. Antes del entierro el jefe de la Policía, mayor general Rafael Guzmán Fermín, se presentó a expresar su pesar a la funeraria San Juan, en la Nicolás de Ovando.

Pedro Vicente, familiar del joven ejecutado, interpretó el gesto de Guzmán Fermín como “un allante”, y demandó en cambio que sea relevado y la Policía limpiada de violentos.

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