La Verdad

jueves, 29 de abril de 2010

Usan castigo corporal contra niños en 6 escuelas del Sur

Los estudiantes de las escuelas públicas son agredidos verbal y físicamente por docentes, directores y miembros de la Policía Escolar, de acuerdo a un estudio sobre Violencia en la Escuela, realizado por la antropóloga Tahíra Vargas para Plan Internacional, el cual revela que el castigo corporal todavía se aplica como una forma de disciplina.

“La escuela está muy lejos de ser un espacio educativo; resulta un espacio de cárcel donde los sujetos principales, niños y niñas, son reprimidos y violentados como sujeto de derecho”, asegura Vargas en las conclusiones del estudio realizado en seis centros educativos de Azua, San Juan de la Maguana y Barahona en el 2008-2009.

Las relaciones entre todos los actores educativos muestran manifestaciones de violencia física, sicológica y estructural en todos los escenarios del centro, como son la entrada, el recreo, dentro del aula y a la salida.

El estudio revela que los miembros de la Policía Escolar son los más violentos, reportando casos de fractura de brazos y abuso sexual a los estudiantes, en cuyos casos la dirección de los centros educativos guarda silencio.

“Existe un divorcio entre el discurso de la no violencia que pronuncian directores y docentes y la práctica en el aula”.

Sostuvo que la violencia escolar es un reflejo de una violencia estructural donde las maestros son víctimas de maltratos por parte de sus maridos, y donde los niños y niñas no comen todos los días o tienen que trabajar para comer, así como maestros mal remunerados. La investigación de Plan Internacional incluyó estudiantes de primer grado, segundo, cuarto y sexto, con quienes la investigadora aplicó varias técnicas de investigación durante dos semanas.

Durante la presentación del estudio, la antropóloga reveló que le resultó sorpresivo y el más fuerte que ha realizado entre otras experiencias en temas de violencia, por lo que requirió de terapia para trabajar el tema.

Asimismo, resaltó la situación de vulnerabilidad de los niños y niñas en las escuelas y la tristeza que sintieron cuando los investigadores se marchaban, pues sabían que sin su presencia, los maltratos continuarían.

Vargas cuestionó que en la sociedad sólo se condena la violencia que ejercen unos niños contra otros y no de los maltratos que les dan a los menores los maestros y otras autoridades de los centros educativos.

El estudio fue presentado ayer en el hotel Lina, junto a las guías escolares Disciplina Positiva en el Aula para Facilitadores y Disciplina Positiva en el Aula para Maestros elaboradas por las sicólogas Dulce Pascual y Ana Ingrid Díaz.

La investigación arrojó que existe un sistema de aprendizaje institucionalizado, en el cual la violencia, el castigo corporal, la sanción sicológica y el acoso sexual en centros educativos públicos y privados, son instrumentos cotidianos que se manifiestan en prácticas culturales de abuso hacia los niños y niñas adolescentes.

De acuerdo al estudio, las relaciones entre los estudiantes están cargadas de violencia e insultos, tanto en la entrada a clases, como en la salida y en el recreo, situación que pasa desapercibida y como algo normal, ya que no se toman medidas correctivas. La violencia se convierte en la estrategia de disciplina principal de la escuela junto a otras formas de represión.


PERFIL DE ANTROPÓLOGA TAHÍRA VARGAS
Vargas tiene una experiencia de 20 años en investigaciones sociales y evaluaciones de proyectos y programas relacionados con los sectores sociales vulnerables. Es especializada en estudios etnográficos y en el uso del enfoque cualitativo de investigación social y evaluación.

La antropóloga social tiene doctorado en Antropología Social y Desarrollo Actuales de la Universidad Nacional de Educación a Distancia de Madrid (UNED) y profesora especializada en Educación Musical de la Universidad de Chile y el Instituto Interamericano de Educación Musical. Es miembro de la Federación de Asociaciones de Antropología del Estado Español (FFAAEE), la Asociación de Antropólogos de Cataluña (ICARIA), Latin-American Studies Associatión (LASA) y de la Red Latinoamericana de Investigadores (as) en Estudios de Género y pobreza de la Universidad de la Plata, Argentina.

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